Milagro Eucarístico de Augsburg, Augsburg, Alemania, 1194

El Milagro Eucarístico de Augsburg, Alemania, conocido como el “Wunderbarlichen Gutes”, ocurrió en el año 1194. La historia se originó cuando una mujer, devota del Santísimo Sacramento, escondió una Hostia consagrada en un pañuelo después de comulgar y la guardó en un envoltorio de cera en su casa.

Cinco años después, en 1199, atormentada por el remordimiento, la mujer confesó su acto al superior del convento de Heilig Kreuz, el padre Berthold. Cuando el sacerdote abrió el envoltorio de cera, vio que la Hostia se había transformado en carne sangrante. El documento la describe como “dividida en dos partes, unidas entre sí por unos hilos delgados de carne sangrante”.

El obispo de la ciudad, Udalskalk, ordenó que la Hostia prodigiosa fuera trasladada a la catedral y expuesta en una custodia de cristal para la adoración pública. El milagro continuó, ya que se reportó que la Hostia aumentó visiblemente sus dimensiones durante un tiempo. Posteriormente, la Hostia fue devuelta al convento de Heilig Kreuz , donde es custodiada por los padres Dominicos. Diversos análisis a lo largo de los siglos han concluido que la partícula es carne y sangre humana.

Ubicación Convento de Heilig Kreuz, Augsburg

El Ocultamiento de la Hostia

En el año 1194, una mujer de Augsburg, tras recibir la comunión, escondió la Hostia consagrada en un pañuelo sin que nadie se diera cuenta.

La Confesión

Cinco años después, en 1199, la mujer, atormentada por el remordimiento, le confiesa su acto al Padre Berthold, el superior del convento de Heilig Kreuz.

El Descubrimiento de la Transformación

El Padre Berthold recibe el envoltorio de cera donde la mujer había guardado la Hostia. Al abrirlo, ve que la Hostia se ha transformado en carne sangrante, “dividida en dos partes, unidas entre sí por unos hilos delgados de carne sangrante”.

La Procesión a la Catedral

El sacerdote informa inmediatamente al obispo de la ciudad, Udalskalk. El obispo ordena que la Hostia milagrosa sea trasladada en procesión a la catedral, acompañada por el clero y el pueblo, y expuesta en una custodia de cristal para la adoración pública.

El Crecimiento de la Hostia

El milagro continúa manifestándose en la catedral. Desde el día de Pascua hasta la fiesta de San Juan Bautista, todos los presentes pudieron observar cómo la Hostia milagrosa aumentaba visiblemente sus dimensiones.

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