El Milagro Eucarístico de Tixtla tuvo lugar en México el 21 de octubre de 2006, durante un retiro espiritual llevado a cabo en la Parroquia de San Martín de Tours. En el momento de la Comunión, la religiosa que asistía en la distribución se dirigió al Padre Raymundo Reyna Esteban, quien notó con asombro que la Hostia que sostenía había comenzado a desprender una sustancia rojiza. Este fenómeno fue inmediatamente evidente y marcó el inicio del suceso.
El Obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Monseñor Alejo Zavala Castro, convocó una Comisión Teológica para investigar el caso. En 2009, se invitó al Dr. Ricardo Castañón Gómez a dirigir un riguroso programa de investigación científica. Los estudios realizados entre 2009 y 2012 revelaron conclusiones asombrosas: la sustancia era sangre humana con hemoglobina y ADN, de tipo AB, similar a la hallada en la Sábana Santa de Turín y en el Milagro de Lanciano. Además, dos expertos forenses confirmaron que la sangre había brotado desde el interior de la Hostia, excluyendo la manipulación externa.
El hallazgo más extraordinario fue determinado por un análisis histopatológico, el cual estableció que el tejido correspondía a músculo cardíaco (miocardio). Lo inexplicable para la ciencia fue que este tejido se encontraba en un estado vivo y con mecanismos de recuperación, a pesar de que habían pasado meses desde el inicio del suceso, un tiempo en el que, normalmente, este tejido moriría en 48 horas.
Finalmente, el 12 de octubre de 2013, el Obispo Alejo Zavala Castro anunció el reconocimiento oficial del acontecimiento mediante una Carta Pastoral, declarando el caso como un “Signo Divino” y reconociendo el carácter sobrenatural del suceso que confirma la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía.
Ubicación de la Parroquia de San Martín Obispo de Tixtla
Inicio del Milagro durante la Comunión
El 21 de octubre de 2006, durante un retiro espiritual en la Parroquia de San Martín de Tours, mientras el Padre Raymundo Reyna Esteban, el Padre Leopoldo Roque y una religiosa daban la Comunión, la religiosa se acercó al Padre Raymundo con una píxide, y él notó que la Hostia que sostenía para dar la Comunión había comenzado a desprender una sustancia rojiza.

Reconocimiento del Suceso y Creación de la Comisión
El Obispo local, Monseñor Alejo Zavala Castro, tras el acontecimiento en octubre de 2006, convocó una Comisión Teológica de investigación. Posteriormente, en octubre de 2009, invitó al Dr. Ricardo Castañón Gómez para que dirigiera el programa de investigación científica con el objetivo de aclarar el suceso.

Conclusiones Científicas Iniciales (2009-2012)
Las investigaciones científicas realizadas entre octubre de 2009 y octubre de 2012 concluyeron que la sustancia rojiza era sangre humana con hemoglobina y ADN. Se determinó que la sangre procedía del interior de la Hostia, y que el tipo de sangre era AB, similar al hallado en la Sábana Santa de Turín y el Milagro de Lanciano.

Hallazgo de Músculo Cardíaco Vivo
Un análisis histopatológico posterior confirmó que el tejido hallado correspondía a músculo del corazón (miocardio). Además, se confirmó que el tejido cardíaco estaba vivo, un estado que normalmente no podría mantenerse por más de 48 horas, lo cual fue calificado como inexplicable para la ciencia, ya que el resultado se obtuvo 3 meses después del suceso.

Declaración Oficial del Carácter Sobrenatural
El 12 de octubre de 2013, Monseñor Alejo Zavala Castro, Obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, anunció mediante una Carta pastoral el reconocimiento oficial del Milagro Eucarístico. Declaró el caso como un “Signo Divino” y reconoció el carácter sobrenatural de los acontecimientos en la Hostia Sangrante de Tixtla, afirmando que confirman la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía.
