Milagro Eucarístico de Silla (Las Sagradas Hostias Incorruptas), Silla, 1907

El Milagro Eucarístico de Silla, ocurrido en España, se remonta al 25 de marzo de 1907, cuando el sacerdote Fernando Gómez descubrió durante la celebración de la Misa de la Anunciación que las Hostias consagradas habían sido sustraídas del tabernáculo de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. Las Sagradas Partículas fueron recuperadas apenas dos días después, encontradas ocultas bajo una piedra en un pequeño huerto situado a las afueras de la ciudad, lo que motivó su retorno al templo mediante una procesión solemne organizada por el párroco.

La dimensión milagrosa del suceso se ratificó oficialmente en 1934, cuando el Arzobispo de Valencia inició un proceso que confirmó que las Hostias permanecían en el mismo estado de conservación inalterado que presentaban al ser halladas bajo la piedra, declarando así el prodigio. Aunque los documentos originales de esta declaración fueron destruidos dos años más tarde, tras el incendio del palacio arzobispal provocado por anarco-comunistas, la integridad de las formas persistió. Esto llevó a que, en 1982, Monseñor Miguel Roca abriera un nuevo proceso canónico para decretar el culto oficial a estas Hostias incorruptas, las cuales continúan siendo adoradas en la iglesia de Silla hasta nuestros días.

Ubicación de la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles

El Descubrimiento del Sacrilegio

El 25 de marzo de 1907, durante la fiesta de la Anunciación, el párroco Fernando Gómez está celebrando Misa en la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. Al abrir el tabernáculo para sacar la píside de plata, descubre con horror que las Hostias han sido robadas.

El Hallazgo en el Huerto

Dos días después del robo, las Sagradas Partículas son encontradas escondidas bajo una piedra en un pequeño huerto o campo de cultivo en las afueras de la ciudad de Silla.

La Procesión de Retorno

El párroco organiza una procesión solemne para devolver las Hostias recuperadas a la iglesia, un acto de reparación y alegría para el pueblo.

La Verificación de Incorrupción (1934)

En 1934, el Arzobispo de Valencia inicia un proceso canónico. Se constata oficialmente que las Hostias permanecen en el mismo estado original en que fueron halladas bajo la piedra, sin signos de descomposición, declarando el prodigio.

La Quema de los Documentos (1936)

Dos años después de la verificación, durante el estallido de la Guerra Civil, el palacio arzobispal es incendiado por anarco-comunistas, perdiéndose los documentos originales del milagro, aunque la tradición y las Hostias perduraron.

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