Milagro Eucarístico de Scala, Scala, Italia, 1732

El Milagro Eucarístico de Scala, ocurrido en la pequeña ciudad de Scala, Italia, en el año 1732, se centra en una asombrosa manifestación divina durante un periodo de profunda devoción.

Todo comenzó en el Monasterio del Santísimo Redentor, donde se había establecido la práctica de la exposición continua del Santísimo Sacramento por más de tres meses. El 11 de septiembre de 1732, mientras la Hostia Consagrada se encontraba expuesta en el ostensorio, aparecieron visiblemente en su superficie los signos de la Pasión de Cristo. Estos signos, que evocaban las llagas y la sangre, permanecieron en la Hostia, convirtiéndose en el foco de una intensa veneración.

El fenómeno no solo fue presenciado por las monjas y el pueblo local, sino que fue verificado por múltiples autoridades eclesiásticas, incluyendo al obispo de Scala, Mons. Santoro, y al mismísimo San Alfonso María de Liguorio. La importancia del evento fue tal que el obispo documentó detalladamente la aparición de las visiones en la Hostia y envió la descripción al Nuncio Apostólico de Nápoles, Mons. Simonetti, quien a su vez transmitió la información al Secretario de Estado, Cardenal Barbieri, asegurando así que el asombroso testimonio de fe y de la Pasión de Cristo fuera reconocido a los más altos niveles de la Iglesia.

Ubicación Protomonasterio de las Hermanas Redentoristas, Scala

Exposición del Santísimo Sacramento

Durante más de tres meses consecutivos, se exponía el Santísimo Sacramento en el monasterio del Santísimo Redentor de Scala, como parte de la práctica devocional.

Aparición de los Signos de la Pasión

Durante la exposición solemne del Santísimo Sacramento, a partir del 11 de septiembre de 1732, aparecieron en la Partícula consagrada los signos de la Pasión de Cristo.

Verificación de la Pródiga Aparición

El milagro fue verificado por numerosos testigos, incluyendo monjas, el pueblo, el obispo de Scala (Mons. Santoro) y San Alfonso María de Liguorio.

Carta del Nuncio Apostólico a Nápoles

Mons. Santoro escribió una carta al Nuncio Apostólico de Nápoles, Mons. Simonetti, describiendo los detalles de las visiones ocurridas en la Santa Hostia expuesta.

Envío de la Carta al Secretario de Estado

El Nuncio Apostólico, Mons. Simonetti, envió la carta recibida de Mons. Santoro al entonces Secretario de Estado, Cardenal Barbieri.

Scroll to Top