El Milagro Eucarístico de Mogoro ocurrió en Cerdeña, Italia, en abril de 1604. Durante la Misa del lunes de Pascua, el párroco Don Salvador Spiga estaba distribuyendo la comunión. Dos hombres, conocidos públicamente por llevar una vida disoluta y estar en pecado mortal, se acercaron a recibir la Eucaristía. Inmediatamente después de recibir las Hostias, ambos las escupieron sobre la piedra del balaústre del altar.
Los hombres justificaron su acción sacrílega explicando que las Hostias les “hervían como carbones encendidos” y les habían quemado la lengua. Sintiendo remordimiento por no haberse confesado, huyeron de la iglesia. El párroco, al ir a recoger las Partículas, descubrió que estas habían dejado huellas perfectamente circulares impresas en la piedra, “como esculpidas”. A pesar de que ordenó lavar la piedra cuidadosamente, todo intento de borrar las marcas resultó inútil. Estas huellas milagrosas se conservan hasta el día de hoy en la Parroquia de San Bernardino.
Ubicación de la Parroquia de San Bernardino, Mogoro
La Comunión de Pascua
En la iglesia de San Bernardino, durante la Misa del lunes de Pascua de 1604, el párroco Don Salvador Spiga comienza a distribuir la Comunión. Dos hombres, conocidos en el pueblo por llevar una vida disoluta y estar en pecado mortal, se acercan al altar para comulgar.
La Comunión de los Pecadores
Durante la Misa del lunes de Pascua de 1604, en la iglesia de San Bernardino en Mogoro, el párroco Don Salvador Spiga, comenzó a distribuir la Comunión. Se acercaron dos hombres conocidos por todos en el pueblo por llevar una vida disoluta (pecaminosa).

El Acto Sacrílego
En el momento en que el párroco les dio la Comunión, ambos hombres la escupieron inmediatamente, dejando caer las sagradas Hostias sobre la piedra del balaústre.

La Justificación y la Huida
Los hombres explicaron que las Hostias hervían “como carbones encendidos” y les habían quemado la lengua. Inmediatamente después, sintiendo remordimiento por no haberse confesado antes, escaparon de la iglesia.

El Intento Fallido de Limpieza
El párroco ordenó que se lavase cuidadosamente la piedra, con la esperanza de que las huellas se borraran. Sin embargo, todo intento de limpiarlas resultó completamente inútil, confirmando la naturaleza milagrosa del evento.

Las marcas en la piedra
