Milagro Eucarístico de Macerata, Italia, 1356

El milagro eucarístico de Macerata ocurrió en Italia en el año 1356. La historia narra que un sacerdote, cuyo nombre se desconoce, se encontraba celebrando la Misa en la capilla de Santa Catalina. Justo en el momento de la fracción del pan, el sacerdote experimentó fuertes dudas sobre la realidad de la transubstanciación y la presencia de Jesús en la Hostia consagrada.

En ese preciso instante, con gran asombro y susto, vio cómo de la Hostia brotaba un abundante chorro de sangre. El flujo fue tal que llegó a manchar parte del corporal y el cáliz que se encontraban sobre el altar. Tras el prodigio, el sacerdote informó al obispo Nicolás de San Martin, quien ordenó llevar la reliquia del corporal ensangrentado a la Catedral de Macerata e instituyó una investigación canónica.

Esta reliquia se conserva y venera hasta el día de hoy en la misma catedral, y es llevada en procesión solemne cada año durante la fiesta del Corpus Domini. El evento también dio origen a la fundación de una de las primeras Confraternidades del Santísimo Sacramento en 1494.

Ubicación Catedral de San Julian, Macerata

La Duda en la Capilla

El 25 de abril de 1356, un sacerdote celebra la Misa en la capilla de Santa Catalina, en Macerata. En el momento de la fracción del pan, comienza a dudar seriamente de la transubstanciación y la presencia real de Jesús en la Hostia.

El Prodigio de la Sangre

En el preciso instante de su duda, mientras parte la Hostia, un abundante chorro de sangre brota de la Eucaristía consagrada.

El Altar Manchado

La sangre fluye de la Hostia con tanta abundancia que mancha visiblemente parte del corporal (el paño del altar) y el cáliz, causando un gran susto en el sacerdote.

El Reporte al Obispo

Inmediatamente después del suceso, el sacerdote informa al obispo local, Nicolás de San Martin, sobre el milagro que acaba de presenciar.

La Veneración y Procesión

El obispo ordena que la reliquia del corporal ensangrentado sea llevada a la Catedral y se inicia un proceso canónico. Esto da comienzo a una profunda veneración, y el corporal es llevado en procesión solemne por la ciudad.

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