Milagro Eucarístico de Gruaro (Valvasone), Italia, 1294

En el año 1294 en Gruaro, Italia, una joven mujer experimentó un suceso extraordinario mientras lavaba un mantel de altar de la iglesia de San Justo en la acequia del Versiola. La mujer se percató de que una Hostia consagrada se había quedado olvidada entre los pliegues de la tela y que de ella brotaba sangre que teñía todo el mantel.

Atemorizada, corrió a informar al Párroco local, quien a su vez notificó al Obispo de Concordia, Giacomo d’Ottonello de Cividale. El Obispo investigó y certificó la autenticidad del hecho. Inmediatamente surgió una disputa sobre la custodia de la reliquia, ya que tanto el Obispo como el párroco de Gruaro y los Condes de Valvasone deseaban tenerla.

Al no poder llegar a un acuerdo, el caso fue llevado a la Santa Sede. El Papa Nicolás V, en un rescrito de 1454, autorizó a los Condes de Valvasone a conservar el mantel milagroso. Sin embargo, impuso la condición de que construyeran una iglesia dedicada al Santísimo Cuerpo de Cristo para albergar la reliquia. Esta iglesia fue finalmente concluida en 1483.

Hoy en día, el mantel de lino ensangrentado se custodia en la Iglesia del Santísimo Cuerpo de Cristo en Valvasone, dentro de un relicario especial, y es objeto de veneración en festividades como el Corpus Domini.

Ubicación de la Iglesia del Santísimo Cuerpo de Cristo, en Valvasone,

El Lavado del Mantel

Una joven mujer de Gruaro se dirige a un lavadero en la acequia (canal) del Versiola para lavar un mantel de altar perteneciente a la iglesia de San Justo.

El Descubrimiento de la Sangre

Mientras lavaba, la mujer nota con asombro que el mantel se tiñe de rojo. Al inspeccionarlo, descubre que la sangre brota de una Partícula (Hostia) consagrada que se había quedado olvidada entre los pliegues de la tela.

El Aviso al Párroco

Llena de temor por lo sucedido, la mujer corre de regreso a la iglesia para buscar al Párroco y advertirle sobre el milagro que acababa de presenciar.

La Certificación del Obispo

El Párroco informa al Obispo de Concordia, Giacomo d’Ottonello de Cividale. El Obispo investiga el suceso y, tras confirmar los hechos, certifica oficialmente la naturaleza milagrosa del evento.

La Disputa y Resolución Papal

Tras la certificación, surge una disputa por la custodia de la reliquia. El Obispo de Concordia la desea , pero el párroco de Gruaro y, especialmente, los Condes de Valvasone también la reclaman. Al no llegar a un acuerdo, recurren a la Santa Sede, que finalmente autoriza a los Condes a custodiar la reliquia en Valvasone, con la condición de que construyan una iglesia dedicada al Santísimo Cuerpo de Cristo.

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