El Milagro Eucarístico de Florencia de 1595 ocurrió un Viernes Santo, cuando una vela encendida cayó al suelo desde el altar de la capilla lateral, conocida como del Sepulcro. Esta caída provocó un “furioso incendio” en la iglesia. La gente acudió rápidamente para intentar apagar las llamas y salvar tanto el Santísimo Sacramento como el cáliz. En medio de la confusión, seis Partículas consagradas cayeron de la píside sobre una alfombra que ya estaba ardiendo. A pesar de haber caído directamente en el fuego, las Hostias fueron encontradas después completamente intactas y unidas entre sí. Años más tarde, en 1628, el Arzobispo de Florencia, Marzio Medici, examinó las Partículas, confirmó que se mantenían incorruptas y ordenó que fueran preservadas en un relicario.
Ubicación de la Iglesia de San Ambrosio, Florencia
El Inicio del Incendio
El Viernes Santo de 1595, una vela que estaba encendida sobre el altar de la capilla lateral del Sepulcro, cayó accidentalmente al suelo.

El Incendio Furioso
La vela caída desató un “furioso incendio” y “un gran incendio” que rápidamente se extendió por la iglesia.

El Intento de Rescate
La gente del lugar se apresuró a entrar en la iglesia en llamas, tratando de controlar el fuego y, prioritariamente, salvar el Santísimo Sacramento y el cáliz del altar.

La Caída de las Hostias
En medio de la confusión general, seis Partículas (Hostias) consagradas cayeron desde la píxide (un recipiente litúrgico) directamente sobre una alfombra que estaba encendida en fuego.

El Descubrimiento y Verificación
A pesar de haber caído sobre la alfombra ardiendo, las seis Partículas fueron encontradas después del incendio, completamente intactas y unidas entre sí. Años después, en 1628, el Arzobispo Marzio Medici las examinó, confirmó que estaban incorruptas y ordenó que fueran colocadas en un relicario.
