Milagro Eucarístico de Erding, Erding (Alemania), 1417

Todo comenzó el Jueves Santo de 1417, cuando un campesino pobre, creyendo erróneamente que el Santísimo Sacramento era un amuleto para obtener riqueza (basado en el consejo de un vecino próspero), robó una Hostia consagrada después de comulgar.

Mientras se dirigía a su casa, el campesino sintió remordimiento y decidió devolver la Partícula. En ese momento, la Hostia se deslizó de sus manos y comenzó a elevarse sola en el aire. Incapaz de recuperarla, el hombre corrió asustado a informar al párroco.

El sacerdote acudió al lugar y vio la Hostia posada sobre un trozo de tierra, emanando una fuerte luz. Sin embargo, cuando el sacerdote intentó recogerla, la Hostia volvió a elevarse y desapareció.

El sacerdote informó al Obispo, quien se dirigió personalmente al sitio del milagro. Una vez allí, la Hostia se elevó nuevamente. Como resultado de este prodigio, el Obispo y los ciudadanos decidieron construir una capilla en ese mismo lugar.

Debido a la gran cantidad de peregrinos que atrajo el milagro, en 1675 se decidió construir un santuario barroco más grande. Esta nueva iglesia fue dedicada a la Preciosísima Sangre en 1677.

Ubicación de la Iglesia de Peregrinación de la Santa Sangre

El Robo de la Hostia

En 1417, un campesino pobre de Erding, motivado por la ignorancia y la falsa creencia de que el Santísimo Sacramento era una especie de amuleto para la prosperidad , asistió a la Misa del Jueves Santo. Después de comulgar, escondió la Hostia consagrada en un paño y salió de la iglesia con la intención de llevársela.

El Arrepentimiento y el Intento de Devolución

Durante el camino de regreso a su casa, el campesino comenzó a sentir un fuerte remordimiento. Convencido de que debía restituir la Partícula sagrada, intentó regresar.

La Levitación Milagrosa

En el momento en que intentaba devolverla, la Hostia se resbaló de sus manos y, por sí sola, se elevó en el aire. A pesar de todos sus esfuerzos, el campesino no pudo recuperarla.

La Intervención del Párroco

Lleno de temor, el campesino corrió a advertir al párroco. El sacerdote acudió al lugar y observó que la Hostia estaba apoyada sobre un bloque de tierra, emanando una fuerte luz. Sin embargo, cuando el sacerdote se acercó para recogerla, la Partícula nuevamente se elevó en el aire y desapareció.

La Intervención del Obispo y la Resolución

El sacerdote informó al Obispo, quien se dirigió personalmente al lugar del milagro. Estando allí, la Hostia volvió a elevarse. Ante el prodigio, el Obispo y todos los ciudadanos decidieron construir una capilla en ese mismo lugar en honor al milagro.

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