Milagro Eucarístico de Siena, 1730

El Milagro Eucarístico de Siena, ocurrido en Italia en el año 1730, es un fenómeno de fe y ciencia que desafía las leyes naturales. La historia comenzó el 14 de agosto de ese año, cuando unos ladrones lograron entrar en la Basílica de San Francisco y sustrajeron la píxide que contenía 351 Partículas consagradas.

Tres días después, el 17 de agosto, las Hostias robadas fueron encontradas milagrosamente intactas y sin ninguna alteración en la cajita de limosnas del Santuario de Santa María en Provegnano, en medio del polvo. Todo el pueblo de Siena se reunió para festejar el hallazgo y las Hostias fueron restituidas solemnemente a la iglesia de San Francisco.

Lo que convierte este suceso en un milagro permanente es la conservación de las Partículas, que han permanecido físicamente incorruptas, químicamente puras y frescas durante siglos, sin presentar ningún principio de corrupción, invirtiendo las leyes naturales de conservación de la materia orgánica. Esta anomalía biológica ha sido objeto de al menos 14 reconocimientos. El examen más cualificado fue ordenado por el Papa San Pío X en 1914 y contó con la participación de numerosos profesores de diversas ciencias. Las conclusiones de los expertos fueron unánimes: las Partículas de Siena son un ejemplo clásico de perfecta conservación que va contra la ley física y biológica. El científico Enrico Medi lo calificó como una intervención directa de Dios para dar testimonio de la realidad de Cristo en la Eucaristía.

Este “Milagro permanente” sigue siendo custodiado en la Basílica de San Francisco, y ha sido venerado por altas figuras de la Iglesia, como el Papa Juan Pablo II, quien en 1980 se postró ante ellas y exclamó: “¡Es la Presencia!”.

Ubicación de la Basílica de San Francisco, Siena

El Robo de las Partículas Consagradas

El 14 de agosto de 1730, unos ladrones entraron en la iglesia de San Francisco en Siena y robaron la píxide que contenía 351 Partículas consagradas.

El Hallazgo Milagroso

Tres días después del robo, el 17 de agosto, las 351 Hostias robadas fueron encontradas intactas dentro de una cajita de limosnas, entre el polvo, en el Santuario de Santa María en Provegnano.

La Solemne Procesión de Restitución

Tras el hallazgo, todo el pueblo de Siena se reunió para celebrar. Las Hostias Santas fueron restituidas inmediatamente a la iglesia de San Francisco en medio de una solemne procesión.

El Examen Científico de 1914

En 1914, el Papa San Pío X autorizó un examen exhaustivo de las Partículas, que ya tenían 184 años. El informe final, realizado por numerosos profesores (bromatología, higiene, química, farmacéutica), concluyó que estaban “físicamente incorruptas, químicamente puras” y constituían un fenómeno que invertía las leyes naturales.

La Veneración de Juan Pablo II

El Papa Juan Pablo II, durante una visita pastoral a Siena el 14 de septiembre de 1980, se paró ante las Hostias prodigiosas y se expresó, en adoración, diciendo: “¡Es la Presencia!”.

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