La narración se centra en un monje de Scete que, aunque era muy piadoso y laborioso, dudaba de la presencia real de Jesús en la Eucaristía, afirmando por ignorancia que el pan era solo un símbolo y no el verdadero Cuerpo de Cristo. Dos monjes ancianos oyeron esto y, sabiendo que era un buen hombre, decidieron hablar con él.
A pesar de sus esfuerzos por instruirlo en la fe de la Iglesia, el monje respondió que no creería a menos que un suceso lo convenciera. Los dos ancianos le propusieron entonces rezar juntos a Dios sobre este misterio durante una semana, confiando en que Dios se revelaría.
El domingo siguiente, los tres fueron a la iglesia y se ubicaron juntos. En el momento de la consagración, sus ojos se abrieron y solo ellos tres pudieron ver que en el altar, en lugar del pan, había aparecido un niño.
Cuando el sacerdote se dispuso a partir el pan, un ángel bajó del cielo, inmoló al niño con una espada y vertió su sangre en el cáliz. Luego, mientras el sacerdote fraccionaba el pan, el ángel también partió el cuerpo del niño en pequeños pedazos.
Al momento de acercarse a comulgar, al monje que había dudado se le ofreció un trozo de carne visiblemente empapada de sangre. Sobrecogido de terror por la visión, gritó: “¡creo, oh, Señor que el pan es tu Cuerpo y el cáliz es tu Sangre!”. Inmediatamente después de su confesión de fe, la carne tomó la apariencia de pan, y así pudo comulgar dando gracias a Dios.
Monasterio de San Antonio
La Duda del Monje
Un monje piadoso y laborioso de Scete, hablando por ignorancia, afirmaba que el pan eucarístico no era realmente el Cuerpo de Cristo, sino solo un símbolo. Dos monjes ancianos, al oírlo, decidieron hablar con él. A pesar de sus exhortaciones, el monje declaró que no creería a menos que un suceso lo convenciera.

La Oración y la Visión en la Misa
Los dos ancianos propusieron rezar a Dios durante una semana sobre este misterio. El domingo siguiente, los tres asistieron juntos a la iglesia y se ubicaron separados. En el momento de la consagración, sus ojos se abrieron y solo ellos tres pudieron ver que, en lugar del pan depositado en el altar, aparecía un niño.

El Sacrificio del Ángel
Cuando el sacerdote se disponía a partir el pan, los monjes vieron cómo un ángel del Señor descendía del cielo. El ángel, utilizando una espada, inmoló al niño y vertió su sangre en el cáliz. (Esta imagen es la misma que está en el documento de Carlo Acutis, no se incluye una imagen creada con IA por intensa que es)

La Comunión de Carne y Sangre
Mientras el sacerdote fraccionaba el pan en pequeños pedazos (sin ver la visión), el ángel también partía el cuerpo del niño. Al acercarse los tres a comulgar, al monje que dudaba se le ofreció un trozo de carne real, visiblemente empapada de sangre.

La Confesión de Fe y la Reversión
Totalmente sobrecogido de terror por lo que veía, el monje gritó: “¡Creo, oh, Señor que el pan es tu Cuerpo y el cáliz es tu Sangre!”. Inmediatamente después de su confesión de fe, la carne en la mano del sacerdote retomó la apariencia de pan, y el monje pudo comulgar, dando gracias a Dios.
