El Milagro Eucarístico de Veroli tuvo lugar durante la Pascua de 1570 en la iglesia de San Erasmo, en Veroli, Italia.
El suceso ocurrió mientras se realizaba la tradicional Cuarenta Horas de adoración al Santísimo Sacramento. En aquella época, la Hostia consagrada no se exponía en una custodia como hoy, sino que se colocaba dentro de una píxide de plata, la cual a su vez se depositaba en un gran cáliz ministerial de plata y se cubría con una patena. Mientras los fieles, incluyendo a miembros de la cofradía de la Misericordia, rezaban de rodillas, se manifestó el prodigio.
El testigo Jacobo Meloni relató haber visto una estrella resplandecientísima a los pies de la copa del cáliz. Sobre esta luz, apareció visible el Santísimo Sacramento. La maravilla se intensificó cuando, alrededor de la Hostia, se hicieron visibles unos niños en adoración que parecían pequeños ángeles. Finalmente, según la inscripción conmemorativa, la Hostia se convirtió en un vezzoso Bambino (un Niño Jesús gracioso o encantador) que se elevó sobre la cima del cáliz, rodeado de esplendor sobrehumano.
Este evento milagroso obró numerosas gracias en los fieles. Hoy en día, el cáliz y la patena utilizados en el prodigio se conservan como reliquias en la iglesia de San Erasmo y el milagro se conmemora solemnemente cada año el martes después de Pascua.
Ubicación de la Iglesia de San Erasmo, Veroli
Preparación del Santísimo Sacramento
En la Pascua de 1570, la Hostia consagrada fue depositada en una píxide (recipiente cilíndrico de plata con tapa y cerradura). Esta píxide se colocó dentro de un gran cáliz ministerial de plata, cubierto por una patena. Finalmente, el conjunto fue envuelto en una elegante tela de seda para la exposición y adoración.

Comienzo de la Adoración de las Cofradías
En la celebración de las Cuarenta Horas, las cofradías de la ciudad se organizaban para hacer una hora de adoración ante el Santísimo Sacramento expuesto. El prodigio ocurrió mientras los miembros de la cofradía de la Misericordia, vestidos con telas negras, rezaban de rodillas, precediendo a las cofradías del Corpus Domini y de la Virgen.

La Primera Aparición Milagrosa
Mientras los fieles estaban en oración, el testigo Jacobo Meloni levantó los ojos hacia el cáliz. Vio una estrella resplandecientísima en la base de la copa del cáliz. Sobre esta estrella, apareció el Santísimo Sacramento, con un tamaño similar al utilizado en la Misa.

La Aparición de los Ángeles
La maravilla alcanzó su punto culminante cuando los testigos vieron, alrededor de la Hostia consagrada, a unos niños en adoración, que parecían pequeños ángeles. Esta aparición obró numerosas gracias entre los fieles.

La Conversión al Niño Jesús
En la cumbre del prodigio, el Santísimo Sacramento se hizo visible a los adoradores y luego se convirtió en un Niño Jesús que se elevó sobre la cima del cáliz, entre una “nuvoletta” (pequeña nube) y esplendor sobrehumano.
