Milagro Eucarístico de Trani, Siglo XI

El Milagro Eucarístico de Trani, Italia, ocurrió en la región de la Puglia alrededor del siglo XI. La narrativa central describe a una mujer que no era cristiana y se mostraba incrédula respecto al dogma católico de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.

Con la intención de desafiar a Dios y probar si la Hostia era simplemente pan, la mujer fingió comulgar durante la Santa Misa, robando una Partícula consagrada y llevándola a su casa. Allí, puso la Hostia en una sartén llena de aceite hirviente.

En ese momento, ocurrió el prodigio: la Partícula se convirtió milagrosamente en Carne Sangrante. La Hostia comenzó a destilar una gran cantidad de Sangre, la cual no se detuvo, sino que se derramó fuera de la sartén e inundó el piso de la casa, llegando a traspasar el umbral de la puerta.

Aterrorizada por el evento, la mujer comenzó a gritar, alertando a sus vecinas. El Arzobispo fue informado de inmediato y ordenó recuperar la Hostia con gran reverencia. Por esta razón, San Pío de Pietrelcina llegó a decir que Trani es “afortunada porque por dos veces la Sangre de Cristo ha mojado su tierra”.

La casa donde ocurrió el milagro fue transformada en capilla en 1706, y la preciada Reliquia de la Hostia milagrosa se conserva hoy en la Catedral de María Santísima Asunta en Trani.

Ubicación de la Basílica Catedral de la Santísima Virgen María de la Asunción

El Robo de la Hostia en la Misa

Una mujer no cristiana e incrédula en la presencia real de Jesús en la Eucaristía, fingió ser cristiana y comulgó. Tras recibir la Hostia consagrada (Partícula), se la quitó de la boca, la puso en un pañuelo y la robó de la iglesia.

El Intento de “Freír” la Hostia

Al regresar a su casa, la mujer, con la intención de comprobar si la Hostia era pan o no y desafiar a Dios, puso la Partícula consagrada en una sartén con aceite hirviendo para intentar freírla.

La Transubstanciación y la Hemorragia

En el momento en que la Hostia entró en contacto con el aceite hirviente, se convirtió milagrosamente en Carne Sangrante. La Hostia comenzó a destilar una gran cantidad de Sangre, que se derramó fuera de la sartén, inundando el piso de la casa.

El Grito y el Descubrimiento por las Vecinas

La hemorragia de Sangre no se detuvo y la casa comenzó a inundarse. Sobrecogida por el terror y el pánico ante el prodigio, la mujer comenzó a gritar, lo que alertó a sus vecinas, quienes corrieron a su casa para ver qué sucedía.

La Recuperación de la Reliquia

Al ser informado de lo sucedido, el Arzobispo ordenó que la Hostia (ya convertida en Reliquia) fuera recuperada con gran reverencia para devolverla a la iglesia. Finalmente, se depositó en la Catedral de María Santísima Asunta en Trani, donde se conserva hasta hoy.

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