Milagro Eucarístico de Stiphout, Países Bajos (Holanda) 1342

El Milagro Eucarístico de Stiphout se desarrolló en el año 1342 en Holanda, cuando una violenta tempestad azotó la región. Un rayo impactó directamente la parroquia, incendiándola totalmente.

Mientras las llamas se extendían rápidamente por el interior de la iglesia, el anciano párroco, Jan Hocaerts, solicitó auxilio a los vecinos. Un grupo de fieles, encabezados por Jan Baloys, acudió y tomó la heroica decisión de rescatar el Santísimo Sacramento.

La única manera de acceder era escalar la pared e ingresar por una de las ventanas superiores. Una vez dentro, Jan Baloys se encontró con un prodigio: a pesar de que el fuego había devastado toda la iglesia, las llamas no se acercaban a la zona del tabernáculo. Jan Baloys pudo tomar la píside con las hostias consagradas y llevarlas a salvo, y el hecho fue inmediatamente proclamado como un milagro por muchos.

La iglesia fue reconstruida poco después del incendio. Las hostias milagrosas se mantuvieron intactas hasta el año 1557, momento en que sus rastros se perdieron debido a las luchas religiosas y vicisitudes históricas de la época. El culto a este Milagro Eucarístico se mantiene vivo y es recordado anualmente por los pobladores de Stiphout con la celebración de la fiesta del Corpus Domini.

Ubicación de la Iglesia de San Trudo, Stiphout

La Tormenta y el Incendio de la Parroquia

En el pueblo de Stiphout, Holanda, se desató una violenta tempestad. Un rayo impactó la parroquia, atravesándola y prendiéndole fuego por completo.

Petición de Auxilio a los Vecinos

Mientras las llamas se propagaban rápidamente por el interior de la iglesia, el anciano párroco, Jan Hocaerts, pidió ayuda a los vecinos.

El Rescate Imposible

Un grupo de fieles, liderado por Jan Baloys, decidió rescatar el Santísimo Sacramento. La única forma posible de entrar era bajando desde una de las ventanas superiores. Jan Baloys se ofreció para el rescate.

El Prodigio de la Preservación

Jan Baloys rompió el seguro de la ventana, entró y se maravilló al ver que, aunque las llamas habían devastado toda la iglesia, no se acercaban a la zona donde estaba el tabernáculo.

Las Hostias a Salvo y la Proclamación del Milagro

Jan Baloys tomó la píside que contenía las hostias consagradas y las llevó a salvo. Inmediatamente después, muchos proclamaron que se había producido un milagro.

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