El Milagro Eucarístico de Gerona, conocido popularmente como el “Sant Dubt” o la “Santa Duda”, tuvo lugar en el año 1297 en la iglesia del antiguo monasterio de las benedictinas de San Daniel. Este suceso sobrenatural ocurrió durante una Misa en la que el sacerdote celebrante luchaba internamente con una profunda falta de fe, dudando de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En el momento de la comunión, cuando el sacerdote introdujo la Hostia en su boca, esta se transformó en Carne, aumentando su volumen y consistencia al punto de que le resultó imposible tragarla.
Abrumado por lo sucedido, el sacerdote se extrajo la Partícula de la boca, la envolvió en el corporal (el paño blanco) y la escondió en una esquina del altar, maniobra que fue observada secretamente por una religiosa desde el coro. Al finalizar la misa, la religiosa se acercó a inspeccionar lo que el sacerdote había ocultado y descubrió maravillada un pedazo de carne empapado en sangre dentro del paño. Tras el descubrimiento, el sacerdote confesó su duda inicial ante la comunidad. Lamentablemente, aunque la reliquia fue venerada durante siglos, la Hostia transformada y el corporal manchado fueron destruidos durante la guerra civil de 1936, perdiéndose así la evidencia física del milagro.
Ubicación de la Catedral de Gerona
La Duda del Sacerdote
Durante la celebración de la Misa en la iglesia del monasterio de las benedictinas de San Daniel, el sacerdote celebrante experimenta una crisis de fe interna, dudando profundamente de la presencia real de Cristo en la Eucaristía justo antes del momento de la comunión.

La Transformación en la Boca
Al intentar comulgar, el sacerdote introduce la Hostia en su boca, pero esta aumenta repentinamente de volumen y cambia su consistencia a la de carne física, haciéndose imposible de tragar para el sacerdote.

El Ocultamiento Visto desde el Coro
Incapaz de consumir la Forma, el sacerdote se saca la Hostia de la boca, la envuelve apresuradamente en el corporal (paño blanco) y la esconde en una esquina del altar. Esta acción es observada secretamente por una religiosa situada en el coro alto.

El Descubrimiento de la Sangre
Una vez finalizada la Misa y retirado el sacerdote, la religiosa se acerca al altar para inspeccionar lo que fue escondido. Al abrir el corporal, descubre con asombro que la Hostia se ha convertido en un pedazo de carne empapado en sangre fresca.

La Confesión y el Testimonio
Confrontado por el milagro evidente, el sacerdote confiesa ante la comunidad que había dudado de la presencia real de Jesús. La reliquia (la carne y el corporal manchado) se preserva como testimonio, conocido como el “Sant Dubt”.
