Este Milagro Eucarístico tuvo lugar en Roma, Italia, en el siglo VI-VII, específicamente durante el pontificado del Papa San Gregorio Magno en el año 595. Durante una Misa dominical en la antigua iglesia de San Pedro, una mujer noble que se acercó a comulgar se rió a carcajadas. En esa época, era costumbre que los fieles llevaran el pan que ellos mismos habían preparado en casa para la celebración.
El Papa, turbado por esta actitud, la reprendió y le preguntó el motivo de su risa. La mujer se justificó diciendo que no podía creer cómo el pan que ella misma había horneado con sus manos pudiera convertirse, mediante la consagración, en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Ante esta incredulidad, San Gregorio decidió no darle la comunión e imploró a Dios que la iluminara. Inmediatamente después de la oración del Papa, la fracción de pan preparada por la mujer se convirtió visiblemente en carne y sangre. Al presenciar esto, la mujer, llena de arrepentimiento, se arrodilló y comenzó a llorar. Una parte de la reliquia de este milagro se conserva hasta el día de hoy en el monasterio benedictino de Andechs, en Alemania.
Ubicación de la Iglesia del Monasterio Benedictino en Andechs
La Misa y la Costumbre
El Papa San Gregorio Magno está celebrando la Misa dominical en la antigua iglesia de San Pedro. De acuerdo con la costumbre de la época, los fieles, incluida una mujer noble, han traído el pan que ellos mismos prepararon en casa para la consagración.

La Risa de la Duda
En el momento de la distribución de la Eucaristía, una mujer noble de Roma que se acerca a comulgar, y que había preparado ese mismo pan, se ríe a carcajadas. Su risa se debe a que duda que el pan que ella misma horneó se haya convertido realmente en el Cuerpo de Cristo.

La Confrontación y la Justificación
El Papa, profundamente perturbado, reprende a la mujer y le exige saber el motivo de su actitud irreverente. Ella se justifica, explicando que no puede entender cómo el pan que hizo con sus propias manos sea ahora el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

La Oración y la Transformación Milagrosa
San Gregorio prohíbe a la mujer comulgar e implora a Dios que la ilumine. Inmediatamente después de su oración, el Papa y los presentes ven cómo la fracción de pan preparada por la mujer se convierte visiblemente en Carne y Sangre.

El Arrepentimiento de la Mujer
Al presenciar la transformación milagrosa, la mujer se llena de un gran arrepentimiento. Inmediatamente, se arrodilla, comienza a llorar y su duda es reemplazada por la fe.
