Milagro Eucarístico de Patierno (Nápoles, Italia), 1772

En 1772, en la localidad de Patierno, Nápoles, Italia, tuvo lugar un notable milagro eucarístico que comenzó con un acto de sacrilegio. El 24 de febrero de ese año, unos ladrones robaron un número de Hostias consagradas de la Iglesia de San Pedro.

Aproximadamente un mes después, las Hostias fueron localizadas en los terrenos del Duque de Grottolelle, enterradas bajo un montón de estiércol. Su descubrimiento no fue casual; fue guiado por unas misteriosas luces y la persistente presencia de una paloma que sobrevolaba el lugar exacto. Al excavar, se encontraron las Partículas milagrosamente intactas.

Este hallazgo dio inicio a un proceso diocesano formal que se extendió por dos años, desde 1772 hasta 1774. La Iglesia involucró a científicos de la época, incluyendo al famoso Dr. Domingo Cotugno, para investigar el fenómeno. Los expertos concluyeron que la perfecta conservación de las Hostias bajo esas condiciones no podía explicarse por “principios físicos” y superaba “las fuerzas de los agentes naturales”, debiendo considerarse milagrosa. Además, se confirmó que las Hostias recuperadas coincidían perfectamente con el molde de hierro que usaba la iglesia de San Pedro.

Finalmente, el 29 de agosto de 1774, la Curia arzobispal declaró oficialmente que la aparición de las luces y la conservación intacta de las Partículas constituían un “auténtico y respetabilísimo Milagro”. El evento tuvo una gran repercusión, siendo descrito incluso por San Alfonso María de Liguorio. Trágicamente, en 1978, el relicario que contenía estas Partículas milagrosas fue robado de nuevo.

Ubicación de la Iglesia de San Pedro, Patierno

El Robo Sacrílego

El 24 de febrero de 1772, unos ladrones entraron en la Iglesia de San Pedro en Patierno y robaron un número indeterminado de Hostias consagradas.

Las Señales Milagrosas

Aproximadamente un mes después del robo, se observaron luces misteriosas y una paloma que volaba repetidamente sobre un montón de estiércol en los terrenos del Duque de Grottolelle. Estas señales inexplicables atrajeron la atención sobre ese lugar específico.

El Hallazgo Intacto

Al excavar en el lugar señalado por las luces, las Hostias consagradas fueron encontradas perfectamente intactas y limpias, a pesar de haber estado enterradas bajo estiércol durante un mes.

La Investigación Científica y Diocesana

Se inició un proceso diocesano de dos años (1772-1774). Científicos de la época, incluyendo al Dr. Domingo Cotugno de la Regia Universidad de Nápoles, examinaron las Partículas. Determinaron que su conservación intacta superaba las fuerzas de los agentes naturales y no podía explicarse con principios físicos . Además, se confirmó que la circunferencia de las Hostias coincidía perfectamente con el molde de hierro de la iglesia de San Pedro.

La Declaración del Milagro

El 29 de agosto de 1774, la Curia arzobispal de Nápoles se mostró favorable y emitió el decreto final: “decimos, decretamos y declaramos que la mencionada aparición de las luces y la intacta conservación de las sagradas Partículas… ha sido y es un auténtico y respetabilísimo Milagro”.

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