Milagro Eucarístico de Les Ulmes, Les Ulmes (Francia), 1668

El Milagro Eucarístico de Les Ulmes tuvo lugar en Francia en 1668. Ocurrió el 12 de junio, durante la octava del Corpus Domini, mientras el Santísimo Sacramento estaba expuesto para la adoración pública.

El párroco Nicolás Nezan, estaba incensando la custodia y cantando el himno Pange lingua. En el momento de la estrofa “Verbum caro Panem verum”, la Hostia desapareció y en su lugar apareció la figura de un hombre. Esta figura tenía un rostro luminoso, cabello castaño hasta los hombros, manos cruzadas sobre el pecho y vestía una túnica blanca.

La aparición fue visible por más de quince minutos. El sacerdote informó al obispo, Henry Arnauld, quien ordenó una investigación. Tras el examen, el obispo autorizó el culto al milagro.

La Hostia milagrosa fue conservada en un nicho de la iglesia durante casi 130 años. Sin embargo, durante la Revolución Francesa, ante el peligro de profanación, el vicario Puy-Notre-Dame consumió la Hostia con devoción.

Ubicación de la Iglesia Parroquial de Les Ulmes, Francia

La Exposición del Santísimo

El 12 de junio de 1668, en la iglesia parroquial de Les Ulmes, el párroco Nicolás Nezan expuso el Santísimo Sacramento en la custodia para la adoración pública, durante la octava del Corpus Domini.

La Aparición Milagrosa

Mientras el párroco cantaba el himno Pange lingua, específicamente durante la estrofa “Verbum caro Panem verum”, la Hostia desapareció y fue reemplazada por la figura de un hombre. Esta figura tenía el rostro luminoso, cabello castaño hasta los hombros, manos cruzadas sobre el pecho y una túnica blanca.

La Veneración de los Fieles

La aparición duró más de quince minutos. Para que todos los presentes pudieran verla de cerca, el sacerdote colocó la custodia sobre el altar, permitiendo que los fieles se aproximaran.

La Consumición durante la Revolución

La Hostia milagrosa fue conservada en un nicho de la iglesia por casi 130 años. Durante la Revolución Francesa, ante el peligro inminente de profanación, el vicario Puy-Notre-Dame consumió la Hostia con gran devoción para protegerla.

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