El Milagro Eucarístico de Florencia, ocurrido en Italia en el año 1230, se centra en un sacerdote llamado Uguccione. Tras celebrar la Misa en la iglesia de San Ambrosio, el sacerdote dejó por distracción algunas gotas de vino consagrado dentro del cáliz. Al regresar al día siguiente, descubrió que el vino restante se había transformado visiblemente; encontró dentro del cáliz sangre viva coagulada y convertida en carne.
Este prodigio fue manifestado inmediatamente a las monjas del monasterio y a los vecinos, y posteriormente al Obispo Ardingo de Pavía y a todo el clero. El milagro atrajo una gran devoción de los florentinos, quienes se reunieron para observar el suceso. La sangre milagrosa fue recogida y depositada en una ampolla de cristal, la cual se custodia en un tabernáculo y, según el documento, aún se muestra al pueblo con reverencia.
Ubicación de la Iglesia de San Ambrocio, Florencia
La Distracción del Sacerdote
El 30 de diciembre de 1230, un sacerdote llamado Uguccione, después de celebrar la Misa en la iglesia de San Ambrosio, deja por distracción algunas gotas de vino consagrado en el cáliz.

El Descubrimiento del Milagro
Al día siguiente, el sacerdote regresa a la iglesia para celebrar la Misa y, al tomar el mismo cáliz, encuentra en su interior sangre viva coagulada y convertida en carne, en lugar del vino que había dejado.

La Manifestación a las Monjas y Vecinos
Inmediatamente después del descubrimiento, el prodigio es mostrado a todas las monjas del monasterio de San Ambrosio y a los vecinos que se encontraban presentes.

La Exposición Pública y Devoción
El milagro es comunicado al obispo Ardingo de Pavía y a todo el clero. Posteriormente, es expuesto a la vista de todos los florentinos, quienes se reúnen con gran devoción para observar la reliquia.

La Preservación de la Reliquia
La sangre milagrosa es recogida cuidadosamente y depositada en una ampolla (un frasco pequeño) de cristal, que se conserva para la veneración.
