El Milagro Eucarístico de Ferrara tuvo lugar en Italia, en la Basílica de Santa María en Vado, el 28 de marzo de 1171. Durante la Misa de Pascua celebrada por el prior, el Padre Pedro de Verona, ocurrió un prodigio en el momento de la fracción del pan. La Hostia consagrada salpicó visiblemente Sangre, y las gotas llegaron a teñir la pequeña bóveda que estaba sobre el altar. Este evento provocó el “sagrado terror del celebrante y la inmensa maravilla del pueblo”.
El Obispo de Ferrara y el Arzobispo de Ravenna fueron informados y pudieron constatar ellos mismos la Sangre impregnada en el techo. El milagro está documentado por testimonios y fuentes antiguas, como la Bula Pontificia del Papa Eugenio IV de 1442. Para proteger la bóveda manchada, se construyó una capilla en 1595, que aún se conserva en la basílica.
Ubicación de la Iglesia de Santa María en Vado, Ferrara
La Misa de Pascua
El 28 de marzo de 1171, día de Pascua, el Padre Pedro de Verona, prior de la Basílica de Santa María en Vado, estaba celebrando la Misa de Resurrección. Era asistido por tres hermanos canónigos: Bono, Leonardo y Aimone.

La Fracción de la Hostia
En el momento litúrgico de la fracción del pan consagrado, la Hostia comenzó a salpicar una gran cantidad de Sangre.

La Bóveda Manchada
a Sangre brotó con tal fuerza que salpicó hacia arriba, dejando manchas y gotas visibles en la pequeña bóveda que estaba situada directamente encima del altar de la celebración.

La Reacción y Constatación
El pueblo que llenaba la iglesia reaccionó con “inmensa maravilla”. El Obispo Amato de Ferrara y el Arzobispo Gerardo de Ravenna fueron informados del prodigio y acudieron personalmente a constatar la Sangre “que en forma muy viva teñía de rojo la pequeña bóveda”.

La Construcción del Templete
Para proteger y venerar la reliquia de la bóveda manchada de Sangre, se construyó una pequeña capilla o templete conmemorativo en 1595, encerrando el lugar del milagro.
