Milagro Eucarístico de Cascia, Italia, 1330

En 1330, en Italia, un sacerdote fue a llevar la Comunión a un campesino enfermo. En lugar de usar el recipiente correcto, guardó la Hostia consagrada sin reverencia entre las páginas de su libro de oraciones.

Al llegar a la casa del enfermo, abrió el libro y descubrió que la Hostia se había transformado en sangre viva, manchando las dos páginas.

Arrepentido, el sacerdote confesó lo sucedido a otro fraile santo, quien se quedó con las páginas manchadas. Hoy, esas páginas se conservan como la “Reliquia del Milagro Eucarístico” en la Basílica de Santa Rita en Cascia.

Ubicación de la Basílica de Santa Rita de Casia

La Negligencia del Sacerdote

Un sacerdote, llamado para dar la Comunión a un campesino enfermo, tomó con negligencia y apatía una Hostia consagrada del tabernáculo y la guardó irreverentemente entre las páginas de su libro de oraciones (breviario) para transportarla.

El Descubrimiento del Milagro

Al llegar a la casa del enfermo y abrir el libro para extraer la Hostia, el sacerdote vio con gran asombro y susto que la Partícula se había transformado en un grumo de sangre viva, impregnando las dos páginas entre las cuales había sido colocada.

La Confesión en Siena

Lleno de confusión y arrepentimiento, el sacerdote viajó inmediatamente a Siena para confesarse y pedir consejo al Padre Simón Fidati de Casia, un fraile agustino conocido por su santidad.

La Reliquia de las Páginas

El Padre Fidati perdonó al sacerdote y se quedó con las dos páginas manchadas de sangre. Esta reliquia se conserva hasta hoy. El documento menciona que en las manchas de sangre se puede distinguir el perfil de un rostro humano.

La Procesión del Corpus Christi

El milagro inspiró una gran devoción. Los estatutos municipales de Casia de 1387 exigían que cada año, en la fiesta del Corpus Christi, el clero y todo el pueblo participaran en una procesión solemne por la ciudad, llevando la venerable reliquia del Cuerpo de Cristo.

Scroll to Top