El Milagro Eucarístico de Breda-Niervaart se verificó en Holanda el 24 de junio de 1300, mientras el país se encontraba ocupado por tropas del ejército español.
La historia comienza con un acto de profanación: durante un saqueo, un soldado robó una Hostia consagrada. Sin embargo, el destino quiso que un campesino local llamado Jan Bautoen encontrara el Sacramento. Él la halló completamente intacta y en perfecto estado, oculta bajo un bloque de tierra mientras araba en las cercanías del pueblo de Niervaart.
Rápidamente, el campesino restituyó la Hostia al párroco de Niervaart, donde fue depositada en una custodia. La noticia se difundió y la gente comenzó a venerar la Hostia, la cual se conservó intacta a pesar del paso de los años. Posteriormente, en 1449, el Sacramento fue trasladado a la iglesia colegial de Nuestra Señora de Breda, donde fue custodiada en una custodia artísticamente labrada.
Lamentablemente, a causa de las luchas religiosas, se perdió todo rastro de la Hostia milagrosa. No obstante, la devoción a este Prodigio Eucarístico se mantuvo viva, y en el siglo XX, el culto se retomó gracias a una Cofradía del Santísimo Sacramento en Breda. Hoy en día, la gente sigue realizando procesiones y oraciones públicas cada año durante la fiesta del Corpus Domini en honor al Prodigio.
Ubicación de la Iglesia Grande de Breda – Nuestra Querida Iglesia Madre
El Saqueo y el Robo
El milagro ocurrió el 24 de junio de 1300, mientras Holanda estaba ocupada por tropas del ejército español. Durante un saqueo, un soldado del ejército español robó una Hostia consagrada.

El Hallazgo del Campesino
Un campesino llamado Jan Bautoen, mientras araba en las cercanías del pueblo de Niervaart, encontró la Hostia robada escondida bajo un bloque de tierra. La Hostia estaba completamente intacta y en perfecto estado.

La Restitución y la Custodia
Jan Bautoen restituyó la Hostia milagrosa al párroco del pueblo de Niervaart. La Hostia fue depositada en una custodia. A pesar del paso de los años, las especies del pan se conservaron intactas, y la noticia del prodigio se difundió rápidamente, atrayendo a muchos a venerarla.

Traslado de la Partícula a Breda
En el año 1449, la Partícula (Hostia) fue trasladada a la iglesia colegial de Nuestra Señora de Breda, donde fue conservada y venerada en una custodia artísticamente labrada.

La Pérdida y la Reactivación del Culto
A causa de las luchas religiosas posteriores, todo rastro de la Hostia milagrosa se perdió. Sin embargo, en el siglo XX, el culto se retomó gracias a una Cofradía de Breda dedicada al Santísimo Sacramento. Hoy en día, las procesiones y oraciones públicas en honor al Prodigio se siguen realizando anualmente durante la fiesta del Corpus Domini.
