El Milagro Eucarístico de Bruselas, Bélgica, ocurrió en el año 1370. La historia comenzó en el otoño de 1369, cuando un rico mercader de Enghien, descrito como contrario a la religión católica, mandó a un joven a robar Hostias consagradas.
Después de que el mercader muriera asesinado, su viuda, pensando que era un castigo divino, se deshizo de las Hostias entregándoselas a amigos de su esposo, quienes también eran enemigos de la religión. El Viernes Santo de 1370, este grupo realizó una ceremonia privada donde profanaron las Hostias apuñalándolas en señal de desprecio.
En el momento de la profanación, las Hostias comenzaron a derramar Sangre. Este hecho causó gran turbación entre los profanadores, quienes vendieron las Partículas a un rico mercader católico. Este mercader informó de toda la historia al párroco de la Iglesia de Notre Dame de la Chapelle, quien tomó posesión de las Hostias. Los profanadores fueron posteriormente condenados a muerte por el duque de Brabant.
Poco después, las Hostias milagrosas fueron trasladadas en una procesión solemne a la Catedral de Santa Gúdula. En esta catedral, el milagro es conmemorado a través de numerosas obras de arte, incluyendo relicarios, gobelinos (tapices) del siglo XVIII y una serie de vitrales que narran las fases del evento.
Ubicación de la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula de Bruselas
El Robo de las Hostias
En el otoño de 1369, un rico mercader de Enghien, contrario a la fe católica, le encargó a un joven de Lovaina que robara varias Hostias consagradas.

La Profanación del Viernes Santo
Después de que el mercader muriera y su viuda entregara las Hostias a amigos de su esposo, estos realizaron una ceremonia privada el Viernes Santo de 1370. En este acto de desprecio, apuñalaron las Hostias consagradas.

El Milagro del Derramamiento de Sangre
Inmediatamente después de ser apuñaladas, las Hostias consagradas comenzaron a brotar Sangre visiblemente.

La Recuperación Sacerdotal
Turbados por el milagro, los profanadores vendieron las Hostias a un mercader católico. Este mercader relató toda la historia al párroco de la Iglesia de Notre Dame de la Chapelle, quien tomó posesión de las Hostias milagrosas.

La Procesión Solemne a la Catedral
Poco tiempo después, las Santas Partículas fueron trasladadas en una solemne procesión pública a la Catedral de Santa Gúdula.
