Milagro Eucarístico, Austria, Weiten-Raxendorf, 1411

El milagro ocurrió en Weiten-Raxendorf, Austria, en el año 1411.

Todo comenzó cuando un ladrón robó una Hostia consagrada de la sacristía de la iglesia parroquial de Weiten. La escondió en su guante y huyó a caballo. Mientras cabalgaba por un camino secundario, el caballo se detuvo de repente y se negó a moverse, como si estuviera petrificado. El animal luego partió al galope, y en ese momento, sin que el ladrón se diera cuenta, la Hostia cayó del guante a la tierra.

Unos días después, una mujer piadosa llamada Sra. Scheck de Mannersdorf pasó por el mismo lugar. Vio una luz fortísima que brillaba entre unas matas y, al acercarse, encontró la Hostia en el centro de la luz. Al recogerla, notó maravillada que la Hostia estaba partida en dos, pero que ambas partes se mantenían unidas por unos filamentos de carne sangrante.

Como signo de gratitud por el prodigio, la mujer mandó construir una pequeña capilla en ese lugar exacto. El sitio se convirtió rápidamente en un destino de peregrinaje, lo que llevó a la construcción de una iglesia más grande para acoger a los fieles.

El Robo de la Hostia

En el año 1411, un ladrón entró en la sacristía de la iglesia parroquial de Weiten, robó una Hostia consagrada y la ocultó dentro de uno de sus guantes antes de huir.

El Caballo Petrificado

Mientras el ladrón huía a caballo por un camino secundario conocido como «Am Schuß», el animal se detuvo repentinamente en un punto exacto y se negó a moverse, quedando “como petrificado” a pesar de los golpes de látigo del jinete.

La Caída de la Hostia

Súbitamente, el caballo arrancó a galope. Durante esta huida frenética, y sin que el ladrón se diera cuenta, la Hostia consagrada se deslizó fuera del guante y cayó a tierra.

Una pintura al óleo fotorrealista al estilo barroco dramático, capturando un momento de acción caótica. El caballo galopa velozmente por un camino de tierra, levantando polvo. El jinete, vestido con ropa austriaca del siglo XV, está inclinado hacia adelante. El punto focal de la imagen, capturado en pleno movimiento, es la Hostia consagrada deslizándose del guante del jinete y cayendo hacia la tierra, iluminada por un sutil rayo de luz en medio del movimiento borroso del galope.

El Hallazgo Luminoso

Días después, una mujer piadosa llamada Scheck de Mannersdorf caminaba por el mismo lugar cuando vio una luz fortísima que brillaba intensamente cerca de unas matas. En el centro de esa luz se encontraba la Hostia.

El Milagro Revelado

La señora Scheck recogió la Hostia y observó maravillada que estaba fraccionada en dos partes, pero que ambas permanecían unidas por unos filamentos de carne sangrante.

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