El milagro ocurrió en Seefeld, Austria, el 25 de marzo de 1384. Durante la Misa del Jueves Santo, un caballero llamado Oswald Milser exigió recibir del sacerdote la Hostia Magna (la Hostia de gran tamaño).
En el preciso momento en que el caballero estaba tomando la Hostia, el suelo bajo él comenzó a temblar y a abrirse. Oswald sintió que se hundía y, para no caer, se aferró al altar. En ese instante, el sacerdote logró recuperar la Hostia de la boca del caballero.
Tan pronto como la Hostia fue recuperada, el temblor cesó. La Hostia, ahora en manos del sacerdote y colocada sobre el altar, comenzó a derramar Sangre viva. Este evento fue presenciado por numerosas personas y la noticia se difundió ampliamente. Actualmente, la reliquia de la Hostia manchada de Sangre está expuesta en la iglesia de San Oswald.
Ubicación de la Iglesia de San Oswald, Seefeld
La arrogancia del caballero Oswald Milser
Durante la Misa del Jueves Santo de 1384 en la pequeña ciudad de Seefeld, el caballero Oswald Milser, hombre noble del castillo de Schloßberg, exigió recibir la Hostia Magna —la misma que el sacerdote usa durante la consagración— como muestra de orgullo y superioridad.

El temblor sobrenatural
En el momento en que Oswald intentó recibir la Hostia Magna, el suelo del templo comenzó a temblar violentamente. El caballero sintió que se hundía bajo sus pies mientras el sacerdote y los fieles miraban aterrorizados.

La recuperación de la Hostia por el sacerdote
Mientras el caballero intentaba sostenerse del altar para no caer, el sacerdote logró recuperar la Hostia de su boca. En ese instante, el temblor cesó, y un silencio sagrado llenó la iglesia.

La Hostia comienza a sangrar
Después de ser recuperada, la Hostia comenzó a derramar sangre viva sobre el altar, testimonio visible del poder divino. Los presentes, atónitos, cayeron de rodillas entre lágrimas y oraciones.

Nacimiento del santuario y veneración
La noticia del milagro se extendió rápidamente, y el emperador Maximiliano I se convirtió en devoto del prodigio. En honor al suceso, se erigió la iglesia de San Oswald, donde aún se conserva la Hostia manchada de sangre.
