En 1412, en Bagno di Romagna, Italia, un sacerdote llamado Padre Lázaro de Verona estaba celebrando la Misa. Mientras lo hacía, comenzó a dudar seriamente de que Jesús estuviera realmente presente en la Eucaristía.
Justo cuando consagró el vino, éste se transformó en sangre viva. La sangre empezó a hervir tan fuerte que se derramó fuera del cáliz y manchó el corporal (el paño del altar).
El sacerdote, profundamente arrepentido, confesó su incredulidad a los fieles y les mostró el milagro. Hoy, ese corporal manchado de sangre se conserva como una reliquia en la Basílica de Santa María Assunta. En 1958, un análisis científico confirmó que las manchas eran de origen hemático (sangre).
Ubicación de la Basílica de Santa María de Bagno di Romagna
La Duda del Sacerdote
En 1412, el prior de la Basílica de Santa María de Bagno di Romagna, Padre Lázaro de Verona, celebraba la Santa Misa. Mientras lo hacía, fue asaltado por fuertes dudas sobre la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento.

La Transformación Hirviente
Justo después de que el Padre Lázaro pronunciara las palabras de la consagración sobre el vino, éste se transformó en sangre viva. La sangre comenzó a hervir de forma visible e intensa dentro del cáliz.

El Derrame sobre el Corporal
La sangre hirviendo subió hasta el punto de derramarse fuera del cáliz, cayendo sobre el corporal (el paño litúrgico en el altar) y empapándolo completamente.

La Confesión a los Fieles
Profundamente conmovido y arrepentido por su falta de fe , el Padre Lázaro, llorando, se dirigió a los fieles que estaban presentes en la Misa. Les confesó su incredulidad y les mostró el prodigio que acababa de ocurrir bajo su mirada.

La Veneración de la Reliquia
El “Sagrado Corporal empapado de Sangre” se conserva hoy como reliquia en la Basílica de Santa María Assunta. Cada año, durante la fiesta del Corpus Domini, el corporal es llevado en procesión solemne por las calles de Bagno di Romagna.
