El documento narra el Milagro Eucarístico de La Rochelle, ocurrido en Francia en el año 1461. El protagonista es un joven de doce años llamado Bertrand, quien había quedado mudo y paralítico a los siete años tras una grave caída.
Durante la Misa de Pascua, Bertrand le suplicó a su madre y al sacerdote recibir la Eucaristía. El sacerdote inicialmente se negó, ya que el niño no podía confesarse por ser mudo. Sin embargo, ante la insistencia y la fe del joven, el sacerdote finalmente accedió.
En el preciso instante en que Bertrand recibió la Sagrada Hostia, fue sanado milagrosamente: recuperó por completo la voz y toda su movilidad. Sus primeras palabras fueron la invocación en latín: «Adiutorium nostrum in nomine Domini» (Nuestro auxilio está en el nombre del Señor).
La Rochelle, Francia
La llegada a la iglesia
Durante la Pascua de 1461 , la señora Jehan Leclerc lleva a su hijo de doce años, Bertrand, a la iglesia de San Bartolomé. El niño había quedado mudo y paralítico a los siete años debido a una caída.

La insistencia y el consentimiento
Descripción: Ante la negativa inicial, Bertrand no desiste; suplica e insiste al sacerdote con tanta vehemencia que el clérigo finalmente se conmueve y decide acceder a su petición.

La curación instantánea
En el preciso instante en que la Hostia consagrada toca la lengua de Bertrand , el joven siente una fuerza misteriosa que lo sacude. De repente, recupera por completo el movimiento y el habla, quedando totalmente sano.
