El Milagro Eucarístico de Alcoy tuvo lugar en España en el año 1568, originándose a partir de un robo sacrílego perpetrado el 29 de enero por Juan Prats, un habitante de origen francés que, impulsado por la necesidad, sustrajo de la iglesia parroquial varios objetos de valor, incluido un cofre de plata que contenía tres Hostias consagradas. Prats consumió las Sagradas Formas y escondió el cofre vacío bajo unos leños en su establo, lo que desató una profunda angustia en el párroco, Don Antonio, y en todo el pueblo, que se volcó en oración y búsqueda sin obtener resultados inmediatos.
La intervención sobrenatural ocurrió cuando María Miralles, una viuda piadosa que vivía cerca del ladrón, rezaba ante una estatua del Niño Jesús pidiendo la recuperación de las Hostias; en respuesta a su fe, la mano de la estatua se movió milagrosamente, señalando con el dedo hacia la casa de Juan Prats. Alertado por la mujer y empujado por una fuerza interior misteriosa, el párroco acudió al establo del ladrón, donde descubrió el cofre oculto. El aspecto culminante del prodigio se manifestó cuando, a pesar de que Prats confesó haber consumido las partículas, estas aparecieron intactas dentro del cofre recuperado, un hecho inexplicable que llevó al arrepentimiento del ladrón y que se conmemora anualmente en la ciudad.
Ubicación de la Iglesia arciprestal de Santa María, Alcoy
El Robo Sacrílego
El 29 de enero de 1568, Juan Prats, un hombre de origen francés en situación de necesidad, roba de la iglesia parroquial varios objetos, incluyendo un cofre de plata con tres Hostias consagradas. Consume las hostias y esconde el cofre bajo leños en su establo.

La Alarma y el Dolor del Pueblo
Al día siguiente, el párroco Don Antonio descubre el robo. Lleno de dolor, hace sonar las campanas para alertar al pueblo, y los habitantes de Alcoy se reúnen en la iglesia para orar y buscar los objetos sin éxito.

El Prodigio de la Estatua
María Miralles, una viuda piadosa que vive cerca del ladrón, reza ante una estatua del Niño Jesús. Milagrosamente, ve que la mano de la estatua se mueve y señala con el dedo directamente hacia la casa de su vecino, Juan Prats.

El Hallazgo Guiado
Mientras María avisa a las autoridades, el párroco siente una “fuerza misteriosa” que lo empuja hacia el jardín y establo de Juan Prats. Allí levanta los troncos y descubre el cofre robado.

El Milagro de las Hostias Intactas
Juan Prats confiesa el robo y el haber consumido las hostias. Sin embargo, al abrir el cofre, las tres Hostias consagradas aparecen intactas dentro, dejando al ladrón y al sacerdote atónitos ante la imposibilidad física del hecho (milagro de rematerialización).
